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Otra vez soñé contigo. Que estábamos felices y pronto emprenderías un viaje, pero alguna actualización temporal, alguna lógica tonta de los sueños, me hacía volver a vivir lo que yo sabía que era pasado, y en realidad conocía muy bien cuál sería el curso de los acontecimientos, que terminaríamos dejándonos y volviéndonos extrañas, que todo terminaría más tarde que temprano, y sufrí mucho durante ese sueño, como hace mucho tiempo no sufría, llorando al abrazarte al saber que vendría el fin y la separación y el saber que ya no tendría hogar, porque mi hogar era tu cuerpo y tu cara y tu olor.

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