Breaking Bad, Confessions

Es sabido *con copa de cognac en la mano* que Breaking Bad tiene su fundamento mitológico en Paradise Lost de Milton (o tal vez no es sabido, no es algo que Gilligan haya establecido explícitamente, y si creo que es así es por este extraordinario, realmente ex-tra-or-di-na-rio texto, In Hell, “We shall be free”, que es probablemente lo mejor que he leído y leeré sobre Breaking Bad jamás).

En términos generales, Breaking Bad trata sobre la lucha del bien y el mal. En el ensayo de LA Review of Books, los autores explican que, como el Satanás de Milton, rebelado contra las fuerzas del Paraíso, demandante de los reconocimientos que él cree merecer, Walt se rige bajo la máxima del paraíso perdido: Better to reign in Hell than serve in Heaven.

En el capítulo de hace ocho días, Confessions, noté una característica que ya se había hecho presente en otros episodios (pero no, por ejemplo, en el más reciente, Rabid dog): la iconografía religiosa.

Las imágenes religiosas tiene para mí un peso vital, pues crecí en un pueblo de provincia, donde el fervor católico es alto y va acompañado siempre de una imaginería intensa. El Cristo agonizante dentro de una caja de vidrio a la entrada de la iglesia, la iglesia misma, la casa del párroco, la decoración de todas las casas que conocí, con Cristos en diversas posiciones y gestos, esculturas, santos, vírgenes, altares, flores, biblias y libros cristianos. Me atrae, pues. La liturgia del catolicismo es severa y austera, pero también majestuosa: roja, morada, amarilla, azul, dorada, brillante (los colores de Breaking Bad, además). Las imágenes religiosas, al menos en este lado del mundo, comportan un misticismo intocable, un tabú, algo que se mira con sumisión y vergüenza.

El vigor de un poema como Paradise Lost es el tratamiento de los iconos religiosos como personajes reaccionarios, embarcados en una lucha épica de poder. Es una destrucción del mito que, a la vez, lo construye.

En Breaking Bad, Walt es el mal, Hank es el bien. Pero aún, Walt es el diablo. Hank no es dios, no es un dios, pero sí acaso un agente del bien. Ahora, cada vez que aparece hay como una luz divina que lo ilumina:

Después de ver a Jesse, llega a su casa, el templo, la iglesia, el altar:


En el más reciente es demasiado obvia la cooptación de Skyler a ese lugar con el que apenas coqueteaba, el hundimiento moral absoluto (sugerir que se deshaga de Jesse, ¿qué importa otro más?). En la duda, Walt llega a su oficina como un demonio.

Y ella está a punto de descender al infierno, a sus espaldas, con sus llamas abrasadoras:

Pero antes, ella fue una especie de figura salvadora, la virgen que cura al Cristo malherido:

Tanto en el poema como en la doctrina religiosa misma, Satán se vale de la retórica para seducir y dominar. En el catolicismo de provincia, Satán es un cuentero. De esta forma somete. ¿Quién es cuentero, elocuente y buen actor? Walt:

…De quien siempre ha habido presagios de su muerte. Un punto rojo en la frente, una columna atravesada, un haz de luz rojo:


Lo que más me impresionó en Confessions fue una relación visual que hice en la cabeza. Busqué en todo internet, en todos los sitios católicos y cristianos, con todas las combinaciones posibles, en cantidad de álbumes, y no di con la imagen exacta. Es un cuadro de Jesucristo que estaba en la pared de la casa de mis amigas de infancia. Lo veo en la memoria. Es un busto de él, con una túnica azul y roja. Mira hacia arriba con tristeza. Ojos inyectados. Es obvio lo que piensa. El por qué me has hecho esto, padre, que todos los educados como católicos piensan, cuestionan y ultimadamente olvidan. Es un reproche doloroso. Los ojos de Jesse son los ojos de ese Cristo:

Ésta es la imagen más cercana que encontré a la que digo, que tiene los exactos ojos de Jesse arriba.

Lo único que me preocupa es que, como el Cristo, Jesse -el único inocente- tenga que sacrificarse por los pecados de todos.


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2 Respuestas a Breaking Bad, Confessions

  1. RV dijo:

    Parece que cada quien tiene su interpretación. Algunos verán lo que les enseñaron o inyectaron, y que siguen metiendo quirúrgicamente en la mente, la religión.

  2. Raul Everardo dijo:

    Me había abstenido de leer esto hasta que hubiera visto la serie en su totalidad, jamás había visto un solo capítulo sino hasta hace 4 semanas en las que me dediqué en cuerpo y alma a ver cada capítulo hasta que el sueño me derrotara. Tu análisis es temerario y no se si cierto, lo que si, es muy interesante y bien documentado… bueno, la cosa importantes es que hay una referencia dentro de la serie a la truncada habilidad de Jesse en carpintería (el oficio de Cristo) y ya para los últimos capítulos la parte en la que hay un flashback de él construyendo la caja de madera que le regalaría a su madre es probablemnte uno de los momentos televisivos mas conmovedores a los que he sido expuesto. Yo no vi tanto lo religioso aunque si lo Freudiano, y es tan descorazonador ver como Jesse buscaba en Walt a ese padre que la vida le negó en todo momento, triste y desgraciado, la única persona “buena” en toda la serie.

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